Imaginemos que una mujer tiene las trompas de Falopio obstruidas. La concepción es imposible dado que no hay posibilidad de que el oocito y el espermatozoide se encuentren. Para casos así se desarrolló la
fecundación in vitro (FIV), es decir la fecundación de un oocito por un espermatozoide realizada en el laboratorio y no en el aparato genital interno de la mujer. En 1973 se consiguió el primer embarazo, que no el primer nacido vivo, mediante este tratamiento en Australia, en la Universidad Monash de Melbourne por el equipo del Dr. Carl Wood. Pero la madre no llegó a dar a luz, el embarazo se malogró y el Dr. Wood no pasó a la historia. Más tarde, en 1978, el tándem formado por Robert Edwards, biólogo, y Patrick Steptoe, ginecólogo, consiguió que la FIV permitiera que una mujer con las trompas alteradas pudiera ser madre (1).